Inventos
ARMAS DE FUEGO
Las pequeñas armas de avancarga y ánima lisa se desarrollaron en Europa desde 1350.
Las armas de fuego de uso personal aparecieron en Europa a mediados del siglo XIV. Durante los 500 años siguientes casi todas se cargaban por la boca y tenían el ánima lisa.
Al principio, el soldado bajaba un brazo pivotante que sostenía una mecha encendida, o espoleta, para ponerla en contacto con una cazoleta cebada con pólvora. El fogonazo hacía estallar el propulsor de pólvora que había en el cañón. A finales del siglo XV se añadió un gatillo, lo que permitió al soldado disparar sin soltar la culata y perder el blanco. En las batallas de Ceriñola (1503) y Bicocca (1522), los soldados españoles armados con mosquetes derrotaron a los ejércitos franceses compuestos de piqueros y fuerzas a caballo. Se había iniciado una nueva era en el arte de la guerra.
Pero el mosquete era un arma incómoda, inapropiada para su empleo a caballo. Hacia 1520 un alemán desconocido inventó la llave de rueda. Se acoplaba una rueda dentada a un muelle sujeto por el gatillo. Cuando éste se apretaba, la rueda, al girar, raspaba un pedazo de pirita de hierro y lanzaba chispas sobre el cebo de pólvora.
Hacia 1610 se perfeccionó en Francia la llave de chispa, menos complicada y de manejo más rápido. Al accionar el gatillo se soltaba una piedra de pedernal sujeta por unas roscas y golpeaba la áspera superficie de una lámina de acero, produciendo chispas que caían en el interior de la cazoleta de cebo, cuya tapa protectora se había elevado automáticamente al mismo tiempo. En el siglo XVIII todas las armas de fuego pequeñas eran de llave de chispa.
En 1805, un clérigo escocés, Alexander Forsyth, inventó la llave de percusión. Al accionar el gatillo, un percutor golpeaba y hacía estallar un fulminante de mercurio. Posteriormente, el fulminante se protegió con una cápsula de cobre. Las armas de percusión se disparaban con mayor rapidez que las de chispa y también era menor el riesgo de que se estropeara el fulminante con la humedad.
A finales del siglo XIX, la mayoría de los grandes ejércitos del mundo habían adoptado ya las armas de retrocarga, de cañón rayado, y cartucho, independientemente detonado por un percutor de aguja.
Una palabra mal colocada estropea el más bello pensamiento.
.....seguiremos