LA DIABETES Y EL DEPORTE

 

Por: Dr. Carlos Ferré

 

 

Cuando un diabético tratado con insulina o antidiabéticos orales hace mayor ejercicio del habitual se pueden producir alteraciones en el control de la enfermedad, que conviene tener en cuenta. En general, la realización de ejercicio físico es una medida recomendable porque ayuda a la combustión de la glucosa, elevada en estos pacientes, y en este sentido podemos afirmar que el trabajo muscular tiene un efecto semejante a la insulina, y por tanto, potenciador de la misma.

La Federación Internacional de Diabetes reconoce que la práctica del deporte resulta beneficiosa para los diabéticos, especialmente para los mas jóvenes. No obstante, existen circunstancias en las que el ejercicio físico esta desaconsejado.

Cuando un diabético esta descompensado, con cifras altas de glucosa en sangre y positividad de acetona en la orina, la realización de una actividad física en vez de mejorar las cantidades de glucosa hacen que aumente la cantidad de acetona; por eso, es premisa indispensable antes de realizar cualquier tipo de actividad el comprobar que el diabético, generalmente una persona joven, esta libre de acetona en sus análisis de orina.

El diabético tiene la posibilidad de perder la conciencia, muchas veces, sin apenas datos que le puedan poner en guardia, fenómeno debido en la mayoría de las ocasiones a un "bajón de azúcar" desencadenado por el ejercicio.

Deportes vetados

Debido a este hecho, se evitara todo deporte en el que la perdida de conciencia sea un peligro, tal es el caso del alpinismo, la pesca submarina, el vuelo sin motor, etcétera.

Otras veces la prohibición de un determinado deporte viene dada por la intensidad del mismo; así, por ejemplo, no hay inconveniente en que un diabético realice una marcha de 5 ó 10 kilómetros, pero puede ser peligroso el correr un maratón. Es decir, deben evitarse en una palabra los ejercicios físicos intensos.

Son también desaconsejables aquellas actividades que requieren un largo periodo de tiempo para su realización, impidiendo el cumplimiento del horario de comidas pre-establecido para cada diabético. Por ultimo, hay que tener presente la edad, las condiciones físicas y las posibles complicaciones que pudieran limitar el tipo de deporte. Como norma, el ejercicio o actividad deportiva debe ser moderado, uniforme, con intensidad parecida de un día a otro, evitando su realización con el máximo efecto de la insulina y ajustando la dieta siguiendo un plan pre-establecido.

Ya hemos comentado que algunos deportes como el alpinismo, el submarinismo y los deportes aéreos necesitan de extremas precauciones por el peligro de "bajón de azúcar" que existe, con la consiguiente pérdida de conciencia.

Precauciones

Cuando se hace deporte hay que tomar precauciones para evitar los bajones de azúcar. Estas consisten en disminuir las dosis de insulina si el deporte va a ser muy intenso y añadir la toma de alimentos generalmente en forma de fruta, algún bocadillo, etcétera.

Después de los cuarenta anos es recomendable un examen general y del sistema cardiovascular en general, antes de comenzar cualquier programa de actividad deportiva.

Llevando una vida sedentaria, la ejecución de un deporte o ejercicio aisladamente necesita la modificación previa de la dieta y la medicación. Con la practica de un ejercicio regular, una vez ajustada la dieta y la insulina, no es necesario hacer nuevas variaciones.

Hay que combatir la vida sedentaria, no habiendo razón para que los diabéticos no hagan ejercicio. Junto con el régimen y la administración de insulina o antidiabeticos orales, el ejercicio se considera fundamental en el tratamiento de la diabetes, pues provoca, según hemos ya comentado, un descenso de la glucosa en sangre al ser utilizada por el músculo como fuente de energía. También se consumen con el trabajo muscular elementos grasos circunstancia que ayuda a combatir el sobrepeso.

RECUERDE QUE …
  • En la mayoría de los casos el beneficio de una actividad física excede a los riesgos.

  • El ejercicio ahorra insulina y mejora la circulación.

  • El ejercicio potencia los efectos de la insulina, produciendo descenso de la glucosa.

  • Realizar una actividad física sin tomar precauciones puede acarrear hipoglucemias (bajones de azúcar).

  • Estas son más frecuentes en los niños, donde es más difícil controlar la cantidad de actividad desplegada.

  • A veces las hipoglucemias aparecen varias horas después de haber terminado el ejercicio.

  • La practica de deportes es aconsejable para los diabéticos; no obstante, deben evitarse los que implican peligro, alta competitividad o tensión emocional.

  • El ejercicio no libera de realizar bien la dieta y la medicación.

  • El caminar es la actividad física por excelencia que está al alcance de todos.

  • La excusa de falta de tiempo no vale, quien quiere lo encuentra.

  • Subir escaleras, usar transportes públicos o desplazarse andando al trabajo son formas sencillas de hacer ejercicio.