| APUNTES PARA UNA CRÓNICA SOBRE ALCORCÓN |



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Al repasar la historia de España, podemos creer que hubo alguna vez una atalaya defensiva coincidente con el núcleo originario de nuestra pequeña población y debió estar ubicada en torno a lo que es hoy nuestro monumento más antiguo: la iglesia de Santa María la Blanca. Una de las definiciones del nombre de Alcorcón, palabra de origen árabe, procede de Alcor, Al-qur o Algor: colina o altozano, donde debió estar asentada esta atalaya defensiva.
Si proseguimos con la historia, sabremos que fue durante la época del rey Alfonso VI, cuando Madrid fue conquistado por los hispanocristianos - entre el 1.083 y 1.085 - a los hispanomusulmanes, por lo cual suponemos que esa atalaya defensiva también fue tomada.
A partir de estos acontecimientos, Madrid se convierte en una ciudad de realengo y dentro de la demarcación que controla estará incluido el territorio de Alcorcón.
Pero necesitaremos más tiempo para que aparezcan las primeras referencias escritas que hacen mención a Alcorcón. Esto ocurre en el año 1.208, durante el reinado de Alfonso VIII y debido a la necesidad de marcar los límites territoriales entre el alfoz madrileño y el segoviano.
Suponemos que el pequeño pueblo era rural y se dedicaba fundamentalmente a la agricultura de secano; debido a la calidad de las tierras donde estaba asentado, se fabricaban en él piezas de alfarería para toda la comarca. Otra de las posibles procedencias de Alcor es óxido de cobre, elemento necesario para colorear las citadas cerámicas.
La primera descripción e inventario de cómo era Alcorcón la encontramos durante el reinado de Felipe II. Este rey, muy metódico en todos los aspectos de su reinado, no fue menos en éste por lo que nos ha dejado para la posteridad la primera descripción detallada de los pueblos en los que él reinó. La magna obra lleva por título: Relaciones topográficas mandadas hacer por Felipe II y la descripción de Alcorcón está fechada el 17 de Enero de 1.576 y dice así:
"El pueblo que no tiene más de 140 casas bajas de tapial y unos 170 vecinos, la mayoria pobres; es una aldea de la villa de Madrid y de su jurisdicción, que dista de ella dos leguas largas (cada legua castellana medía cinco kilometros y medio) estando dentro del reino de Toledo; su nombre siempre ha sido Alcorcón, no se sabe cual fue su fundador y si la aldea se ganó a los moros".
Describe al pueblo como "un lugar falto de leñas, por lo tanto de bosques y dehesas, tienen tierras de labranza: trigo, cebada y centeno, con muy poca ganadería (ovejas)".
"Además el pueblo es un lugar algo airoso por estar en lugar alto; es fresco en todos los tiempos y ha habido en él siempre hombres muy viejos de más de cien años y que han vivido muy sanos. Está falto de aguas porque en él hay pocos pozos y una fuente, de la que beben aguas, tiene poca agua aunque buena.
D. Alonso de Mendoza, señor de Cubas y Griñón es el único noble que tiene tierras y casas en el`pueblo, además de existir en el pueblo cuatro casas de hidalgos (tres casados). No existe en el pueblo mayorazgos, ni solares de linaje, ni escudo de armas.
Existe una iglesia parroquial, la de Santa Maria la Blanca y de dos ermitas, una de San Sebastian y otra de Santo Domingo de la Ribota, esta última con mucha devoción, donde primitivamente debió existir una pequeña población que desapareció debido a una gran mortandad que hubo hace unos ochenta años.
De las rentas de la iglesia, se entrega una parte al colegio de Santiago de Cebedeo de la ciudad de Salamanca, existiendo en dicha iglesia una capellanía llamada de los Escolares y con las poseciones de dicha capellanía (cien fanegas de tierras) sustentan uno de los dos hospitales de pobres que hay en el pueblo, el otro es sostenido por el Consejo".
Dentro de la minuciosidad del documento y hablando de las relaciones entre sus habitantes cita a "un vecino de más de setenta años que está casado con una sola mujer y han vivido y viven en paz, que nunca se ha sabido que entre ellos en todo el dicho tiempo haya habido cuestión, ni rencilla, ni enojo, ni mala palabra y que al presente se tratan amigablemente como si fueran recién casados que es cosa para estos tiempos bien de notar".
En la leteratura del Siglo de Oro, Alcorcón aparece citado en varias obras de discreto valor. En alguna de ellas se hace breve referencia al nombre del pueblo y en las otras, el nombre de Alcorcón es el titulo de la comedia o del drama costumbrista.
Durante el siglo XVIII, y ya en el reinado de Carlos III, en la obra conocida como la descripción del Cardenal Lorenzana Alcorcón na ha variado mucho en sus características. Se cita un censo de no más de 150 vecinos, destacando como lo más peculiar del lugar, la producción de loza y barro para el fuego. "Estos cacharros - dice el texto - están, tanto en las cocinas de la Casa Real como en la más humilde y no sólo se venden en Madrid sino en todos los contorno".
En el siglo XIX las características del pueblo siguen sin variar subtancialmente. Madoz cita una población de 300 vecinos a principios de siglo, número que descendió durante la guerra de la Independencia entre franceses y españoles (1.808 a 1.814) y la hambruna que asoló Madrid en 1.812, la cual motivó que la guarnición militar arrasara toda la comarca, hecho del que todavía el pueblo no se ha podido recuperar.
En ese siglo "existen 8 fábricas de alfarería ordinaria, pero de superior clase sin o vidriada; de esta producción se surte a la corte y a otros pueblos de la Comarca.
Con respecto al origen de Alcorcón, Madoz da por hecho que el pueblo es de fundación árabe (musulmán), y cita además que la principal fuente del lugar es la denominada la Canaleja. Dentro de los edificios singulares menciona la iglesia de Santa María la Blanca y la ermita de Nuestra Señora de los Remedios. (Esta última ya se cita en la descripción de Lorenzana).
A principios de nuestro siglo se construyen los edificios que junto con la iglesia parroquial constituyen lo más significativo de la ciudad actual: Los Castillos de los marqueses de Valderas, tres edificios en su origen sin un estilo arquitectónico propio.
También, y con pretenciones más modestas, aparece el otro resto de nuestra historia: la "fuente vieja", la que recogia la primera canalización de agua al pueblo. en la lápida, que todavia conserva, figura el año de su reconstrucción - 1.903 - y los nombres de la Corporación Municipal en pleno.
Es a mediados de nuestro siglo cuando las condiciones del que había sido un humilde pueblo durante toda la historia van a cambiar y Alcorcón pasará de los 697 habitantes que se citan en la obra de Prensa Grafica de 1.956 a más de 150.000 habitantes en 1.997.
Hasta principios de 1.960 Alcorcón era un municipio rural, de reducida extensión y articulado en torno al ayuntamiento y a la iglesia, ambos situados en un altozano, y con un eje urbano radíal, formado por calles estrechas, casas bajas y encaladas y servicios muy rudimentarios.
La población era escasa y de un nivel económico bajo y el trato entre los vecinos muy familiar. También existían deficiencias en las comunicaciones y trasladarse o regresar de Madrid suponía toda una aventura.
Pero en las dos décadas siguientes las casas bajas se van sustituyendo por viviendas de tipo urbano, de baja calidad y que aprovechan el trazado de calles ya existente. se construye siguiendo el esquema de manzanas cerradas, que crecen en altura y que darán como resultado una mayor concentración urbana y también un mayor aislamiento humano.
El crecimiento demográfico en estos años se presenta como uno de los más elevados de la zona sur de Madrid y así Alcorcón se configura como una ciudad - dormitorio, con servicios insuficientes que no cubren apenas las necesidades de la población.
Esta ampliación, un tanto desorbitada, se correspondió con los años del desarrollo, la creciente demanda de mano de obra y la masiva emigración hacia las grandes ciudades. En ellas, el valor de las viviendas resultaba inalcanzable para la economía de estos modestos trabajadores, por lo que comenzaron a asentarse en los pueblos periféricos, a pocos kilómetros de los grandes centros del poder económico.
La evolución en Alcorcón se produjo primero con la aparición en 1958 del barrio de San José de Valderas, alejado del casco urbano; en 1959 surgió el barrio de Santo Domingo y a partir de 1960, llega el "boom" inmobiliario, con la edificación de Torres Bellas, Hogar 68 y Polvoranca, para continuar en 1969 con el resto de las grandes promociones urbanisticas: Parque de Lisboa, Parque Grande y Bellasvistas, que con los polígonos industriales surgidos de modo espontáneo hacia 1965, transforman el antiguo núcleo rural en una gran ciudad-dormitorio de Madrid, que cuenta con más de 150.000 habitantes y que ve cerrar en 1968 su último alfar.
En la década de los 80, con la apatrición de los Ayuntamientos democráticos, comienza a frenarse este crecimiento desmesurado a través de los Planes de Ordenación Urbana, que logran que Alcorcón se convierta en una ciudad habitable, con un nivel de vida más elevado y con servicios acorde a los tiempos actuales, articulando además el futuro crecimiento de la población.
Queremos dar las gracias a la Universidad Popular de Alcorcón, de cuyo libro "Imagenes de Alcorcón" "Un paseo a través del tiempo", han sido sacados estos apuntes. Gracias.
